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PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DEL VAR
A pesar de que el VAR es una herramienta implementada en el fútbol profesional desde hace unos cuantos años, surgen aún, a día de hoy, numerosas cuestiones y dudas acerca de su utilización que convienen ser abordadas de manera inicial. Así, es procedente responder a la pregunta preliminar que cualquier agente del fútbol podría hacerse: ¿para qué sirve el VAR?
El VAR es una herramienta destinada a corregir errores claros y manifiestos y a ayudar al equipo arbitral de campo en situaciones de gran impacto para el partido. Su finalidad no es volver a arbitrar el encuentro, ni re-arbitrar todas las decisiones, ni buscar la decisión perfecta en todas las acciones, sino intervenir ÚNICAMENTE cuando exista una evidencia clara que justifique una corrección.
La actuación del VAR se fundamenta en los siguientes principios:
- Interferencia mínima, beneficio máximo.
- Intervención ÚNICAMENTE en caso de error claro y manifiesto o de incidente grave inadvertido en decisiones relacionadas con goles, penaltis, expulsiones, segundas tarjetas amarillas e identidad equivocada.
- Respeto a la decisión adoptada por el árbitro sobre el terreno de juego cuando las imágenes no aporten una evidencia suficiente para modificarla.
- Posibilidad de revisar una segunda tarjeta amarilla claramente incorrecta cuando esta origine una expulsión.
- Posibilidad, en aquellas competiciones que así lo autoricen, de corregir un saque de esquina claramente concedido de forma errónea, siempre que la revisión pueda completarse de manera inmediata y sin retrasar la reanudación del juego.
La credibilidad del sistema VAR se basa no solo en corregir errores evidentes, sino también en evitar intervenciones innecesarias en acciones sujetas a interpretación razonable. Es importante tener en consideración que la responsabilidad y la autoridad arbitral pertenecen siempre al árbitro principal de campo. Él es quien debe tomar las decisiones técnicas y disciplinarias, gestionar y peritar todos los momentos y eventos del juego.
Bajo esta premisa de autoridad primaria debe actuar el VAR, quien, en casos de decisiones interpretables, deberá inhibirse en su intervención, manteniendo como correcta la decisión adoptada en el terreno de juego salvo que considere que ha existido un error manifiesto indiscutible.
Las recientes ampliaciones del protocolo mantienen este mismo principio: permitir la corrección de errores de gran impacto en el partido sin transformar el VAR en una herramienta de re-arbitraje constante.
El VAR se inventó para arreglar los grandes errores del árbitro y hacer que el fútbol sea más justo.
QUÉ ES EL VAR
- Una herramienta de apoyo para ayudar a los árbitros a acertar en un mayor número de decisiones.
- Una «red de seguridad» para reducir los errores claros y manifiestos.
- Una evolución acorde con el desarrollo y la modernización del fútbol.
- Una herramienta que contribuye a que el juego sea más justo y más seguro para los jugadores.
QUÉ NO ES EL VAR
- No es un sustituto del árbitro principal de campo.
- No es un elemento de consulta para cuando el árbitro tiene dudas sobre una decisión.
- No es perfecto ni puede eliminar todos los errores.
- No es una herramienta para revisar todas las decisiones.
- No es una tecnología para re-arbitrar las situaciones que puedan generar dudas interpretativas.
- No elimina el debate, aunque sí reduce los errores.
- No es un enemigo del fútbol.
POR QUÉ LO APOYAMOS
- Reduce los errores críticos y favorece decisiones más justas.
- Aporta beneficios a todos los protagonistas del fútbol: jugadores, clubes, árbitros y aficionados.
- Alinea el fútbol con las mejores prácticas utilizadas en otros deportes.
- Promueve el respeto y contribuye a mejorar la protección de los jugadores.
Adaptación del documento «VAR Communication in practice» (UEFA, 2025)
LÍNEA DE INTERVENCIÓN
La cuestión crítica con respecto al uso de la herramienta gira en torno a una pregunta que, desde su implantación, siempre ha estado presente en el entorno futbolístico: ¿cuándo debe intervenir el VAR y cuándo no? Para dar respuesta a esta cuestión, se define la llamada LÍNEA DE INTERVENCIÓN.
La línea de intervención es la «frontera» que separa la intervención de la no intervención por parte del VAR. Es justo donde queda definido el campo de actuación de la herramienta y, por tanto, el «espacio reglamentario» en el que procede o no intervenir por parte del árbitro de VAR.
En España, la línea de intervención se corresponde con la filosofía indicada anteriormente, basada en la existencia únicamente de errores obvios, claros y manifiestos, lo cual asegura el poder cumplir con el propósito original del VAR, manteniendo así el principio de autoridad arbitral del terreno de juego.
Esta línea de intervención aplicada en España se encuentra alineada con las directrices de FIFA/UEFA y se fundamenta en el principio de que el VAR debe corregir errores claros y manifiestos, no reinterpretar todas las acciones del juego.
Dado que muchas decisiones arbitrales admiten más de una valoración razonable, la intervención del VAR debe reservarse para aquellos casos en los que las imágenes aporten una evidencia clara y concluyente. Este enfoque protege el criterio del árbitro, favorece la consistencia de las decisiones y evita una intervención excesiva en acciones sujetas a interpretación.
Como metodología de trabajo, el CTA utiliza -y trabaja de forma continua y permanente con los árbitros VAR profesionales- una escala numérica del 1 al 10 para delimitar con precisión la línea de intervención del VAR. Esta herramienta visual ayuda a los colegiados a unificar criterios, reforzando el principio fundamental del protocolo internacional: el VAR solo debe intervenir ante un «error claro, obvio y manifiesto» o en un «incidente grave inadvertido».
Franja Roja (Niveles 9 y 10): Representa los casos en los que la valoración del árbitro de campo es clara y manifiestamente errónea. La equivocación es incuestionable, por lo que el VAR debe intervenir recomendando una revisión en el monitor (On-Field Review).
Franja Naranja (Niveles 4 al 8): Define los escenarios donde la valoración del árbitro de campo es interpretable. Es la denominada «zona gris» y la que genera opiniones contrapuestas en cuanto a la interpretación de la misma. Al existir argumentos válidos para las dos decisiones, se respeta la autoridad y el criterio del árbitro de campo. El VAR no debe intervenir en estas situaciones.
Franja Verde (Niveles 1 al 3): Corresponde a situaciones donde la valoración del árbitro de campo es claramente correcta. Existe un acierto total del árbitro de campo y el VAR, lógicamente, no debe intervenir.
Ejemplos de acciones en la Franja ROJA (Niveles 9 y 10)
Como se puede apreciar visualmente en la escala, la franja roja es, en comparación, muy pequeña, limitándose únicamente a los niveles 9 y 10. Esta reducción deliberada del espacio rojo tiene todo el sentido reglamentario: el VAR no nació para re-arbitrar los partidos ni para buscar una «justicia perfecta» en cada jugada, sino para actuar como una red de seguridad únicamente en casos en los que exista un error obvio, claro y manifiesto. Por tanto, su intervención debe quedar restringida exclusivamente a unos pocos casos de errores flagrantes, dejando el peso del partido en la interpretación del colegiado de campo.
Esta intervención del VAR puede producirse tanto por defecto como por exceso en cuanto a la valoración del árbitro de campo sobre una determinada acción.
El VAR intervendrá cuando el árbitro de campo, por defecto, no sancione una acción que, de acuerdo con los criterios desarrollados en este manual, constituya claramente un penalti, una tarjeta roja, una infracción en la fase de ataque (APP) o cualquier otra incidencia revisable por el VAR. En estos casos, el VAR deberá intervenir siempre que las imágenes demuestren de forma clara, obvia y manifiesta que la decisión adoptada sobre el terreno de juego es incorrecta.
Asimismo, el VAR intervendrá cuando el árbitro de campo, por exceso, sancione una acción que, conforme a los criterios expuestos en este manual, no alcanza claramente el umbral necesario para ser considerada penalti, expulsión, infracción en la APP u otra acción revisable. En estos supuestos, el VAR también deberá intervenir para corregir la decisión, al tratarse igualmente de un error claro y manifiesto.
Dado que los criterios para intervenir por defecto quedan recogidos en los anteriores apartados del Manual -siempre y cuando las situaciones acaecidas sean claras, obvias y manifiestas-, a continuación, se recogen algunos de los supuestos más habituales en los que la intervención del VAR resulta procedente por exceso, con el objetivo de facilitar una aplicación uniforme de los criterios de intervención.
Acciones de penalti erróneamente sancionado por el árbitro de campo
Acciones defensivas de muy leve intensidad, con ausencia clara de causa - efecto. Ejemplos: contactos de muy leve intensidad, defensor juega claramente el balón sin cometer infracción, forcejeo / carga hombro con hombro de igual a igual, acciones con el brazo / mano sin ejercer fuerza alguna, situaciones de bota con bota (sin existir pisotón), etc.
Intervención del VAR para cancelar el penalti
Simulaciones claras de delanteros. Ejemplos: delantero se deja caer sin existir contacto, delantero inicia claramente el contacto, delantero aprovecha un mínimo contacto para dejarse caer, etc.
Delantero arma la pierna para chutar a puerta y un defensor, con posibilidad de jugar el balón, estira su pierna en dirección al balón, pateando el delantero su pierna.
Un defensor en posesión del balón (con pleno control del balón), tras jugar / despejar / chutar dar un pase impacta en un contrario, sin hacer ningún movimiento adicional en su mecánica natural de golpeo.
Delantero se abalanza sobre el defensa sin que este tenga opciones de reaccionar y sin cometer infracción alguna.
Situaciones de mano claramente no punibles según los criterios descritos en los apartados correspondientes.
Acciones de tarjeta roja erróneamente mostradas por el árbitro de campo
Acciones sobre un contrario que no constituyen infracción / son claramente imprudentes / temerarias, en ningún caso realizadas con fuerza excesiva / brutalidad / riesgo de lesión.
Intervención del VAR para cancelar la tarjeta roja
Un jugador en posesión del balón (con pleno control del balón), tras jugar / despejar / chutar dar un pase impacta con en un contrario, sin hacer ningún movimiento adicional en su mecánica natural de golpeo.
Faltas tácticas que no constituyen infracción o que no cumplen de manera clara y evidente todos los criterios para ser consideradas DOGSO (la acción impide claramente un ataque prometedor y no una ocasión manifiesta de gol).
Faltas tácticas dentro del área que cumplen todos los criterios para ser consideradas DOGSO pero que claramente son realizadas en la disputa del balón / en caso de una mano, esta es punible pero claramente no deliberada.
Goles erróneamente anulados por el árbitro de campo
Al igual que ocurre con los penaltis, acciones de muy leve intensidad cometidas por el delantero, con ausencia clara de causa - efecto. Ejemplos: contactos de muy leve intensidad, delantero juega claramente el balón sin cometer infracción, forcejeo / carga hombro con hombro de igual a igual, acciones con el brazo / mano sin ejercer fuerza alguna, situaciones de bota con bota (sin existir pisotón), etc.
Intervención del VAR para conceder el gol
Situaciones de mano del delantero claramente no punibles según los criterios descritos en los apartados correspondientes.
Situaciones de fuera de juego que son claramente no punibles (ejemplos: ausencia de posición de fuera de juego, ausencia clara de interferencia sobre un defensor, juego claramente deliberado del defensor, etc.).
Ejemplos de acciones en la franja naranja (niveles 4 al 8: zona de interpretación)
Puesto que esta franja comprende todas aquellas jugadas que puedan generar debate o diferentes interpretaciones, a continuación, se detallan una serie de ejemplos de situaciones de juego que se encuadran dentro de la franja naranja de la escala. Debido a su naturaleza subjetiva, la interpretación final corresponde en exclusiva al árbitro de campo y el VAR no debe intervenir
Acciones de potencial penalti
Punibilidad de una mano sujeta a interpretación: Escenarios donde existen argumentos técnicos tanto para considerar que la posición de la mano es natural como antinatural. En general, la consideración de si es punible o no punible queda a expensas de las consideraciones aportadas para cada uno de los tipos de mano.
NO Intervención del VAR
Punibilidad de un contacto sujeta a interpretación: Jugadas de intensidad y relación de causa-efecto interpretable (si el contacto es suficiente para derribar al atacante o no).
En acciones de contactos tardíos o contactos del defensor posteriores a que este juegue el balón, la existencia o no de temeridad puede ser interpretable o el hecho de que el delantero pueda seguir disputando el balón / participar en una clara acción de ataque es un hecho interpretable.
En acciones de pisotones o contactos fortuitos, la relevancia del impacto táctico puede estar sujeta a interpretación.
En acciones de disputas entre portero y delantero, el hecho de determinar si es el portero quien derriba al atacante o si, por el contrario, es el delantero quien busca o provoca el contacto puede estar sujeto a interpretación.
Agarrón o empujón interpretable: Acciones de sujeción o desplazamiento cuya intensidad y causa-efecto ofrecen margen a la subjetividad.
Golpeo con el brazo: Acciones de disputa donde el uso del brazo tiene una intensidad, una dinámica de juego y/o una causa-efecto interpretables.
Acciones de potencial tarjeta roja
Grado de fuerza o riesgo: Entradas o disputas donde la existencia de temeridad, fuerza excesiva, brutalidad o riesgo de lesión pueda estar sujeta a interpretación.
NO Intervención del VAR
Conducta antideportiva vs. Conducta violenta: Acciones donde existan argumentos válidos para considerar la acción tanto como una conducta antideportiva como una conducta violenta.
SPA frente a DOGSO: Jugadas donde existen argumentos para considerar una acción tanto como SPA (impedir un ataque prometedor) como de DOGSO (impedir una ocasión manifiesta de gol).
DOGSO dentro del área (Disputa de balón): Acciones de penalti por DOGSO dentro del área donde existan argumentos tanto para considerar que existe intención de disputar el balón como que no la hay.
DOGSO por mano dentro del área: Situaciones dentro del área donde existan argumentos para considerar tanto que una mano es punible y deliberada como solo punible.
Acciones de potencial infracción en la fase de ataque previa (APP)
Límites de la APP: Dudas sobre si la infracción previa pertenece o no a la misma fase de ataque (APP) antes del gol, penalti o DOGSO.
NO Intervención del VAR
Naturaleza de la infracción previa: Casos donde la infracción sancionada o no sancionada es de naturaleza puramente interpretable (causa - efecto interpretable, punibilidad de una mano interpretable, etc.).
Interferencia a un adversario: Acciones de fuera de juego donde la interferencia en un adversario es de naturaleza interpretable.
Juego deliberado vs. Desvío del defensor: Situaciones complejas de fuera de juego donde el juego deliberado o forzado del defensor es de naturaleza interpretable.
SITUACIONES DE INTERVENCIÓN / NO INTERVENCIÓN
VAR SÍ DEBE INTERVENIR
- Gol directo de tiro libre indirecto sin que el árbitro haya levantado el brazo.
- Gol tras saque de banda o tiro libre indirecto sin tocar otro jugador.
- El árbitro o asistente indican claramente que debe sacar un equipo y saca el equipo contrario (APP acaba en gol, penalti o DOGSO).
- Se produce una infracción en un penalti y el árbitro se equivoca en la reanudación.
- Doble toque en tiro libre y misma APP acaba en gol, penalti o DOGSO.
- Infracciones de sustitutos u oficiales merecedoras de penalti o expulsión con efectos en el juego.
- Gestos extremadamente ofensivos.
- Balón toca en el árbitro, cambia de posesión o genera ataque prometedor y la acción acaba en gol, penalti o DOGSO.
- El partido va a reiniciarse y algún portero no está en el terreno de juego.
- El árbitro no se ha dado cuenta que un jugador está gravemente lesionado o sangrando.
- Hay una doble amonestación y el árbitro no expulsa a un jugador o el árbitro expulsa a un jugador por doble amonestación cuando solo tenía una.
- Un equipo tiene más jugadores que los permitidos (incluyendo también la tanda de penaltis).
- Un atacante estaba dentro del área de penal en un saque de meta / tiro libre y, de forma inmediata, tiene influencia en la consecución de un gol (excepto si la presencia del atacante dentro del área penal es debida a que no le ha dado tiempo a salir por una rápida puesta en juego por parte del equipo adversario).
- Saque de esquina claramente concedido de forma errónea, siempre que la revisión pueda completarse de manera inmediata y sin retrasar la reanudación del juego.
- Se revisará la confusión de identidad si se ha sancionado con tarjeta amarilla o roja a un jugador, pero la infracción por la que se le haya amonestado fue cometida por otro jugador de cualquiera de los dos equipos.
VAR NO DEBE INTERVENIR
- Se concede de manera errónea a un equipo, un tiro libre, saque de meta, saque de esquina o saque de banda.
- Saque de banda ejecutado incorrectamente (pies, manos, posición).
- Tiro libre, saque de meta/esquina con balón en movimiento.
- Tiro libre o saque de banda ejecutado desde un lugar claramente erróneo.
- Saque de esquina con balón fuera del arco.
- En un balón a tierra el balón no toca el suelo.
- El equipo equivocado realiza el saque de salida.
- Insultos.
DUDAS FRECUENTES ACERCA DEL VAR
¿CUÁNDO INTERVIENE Y CUÁNDO NO INTERVIENE EL VAR?
Tal y como se ha adelantado anteriormente, la afirmación «NO SABEMOS CUÁNDO ENTRA Y CUÁNDO NO ENTRA EL VAR» es una de las más frecuentes en el debate futbolístico. Sin embargo, la intervención del VAR no responde a criterios aleatorios. El VAR interviene cuando, a su juicio, dispone de evidencias suficientes para demostrar mediante las imágenes que el árbitro de campo ha cometido un error claro y manifiesto en alguno de los supuestos contemplados por el protocolo.
La complejidad radica en la delimitación práctica del concepto de «error claro y manifiesto». Con el fin de favorecer una aplicación uniforme de este principio, el presente manual recoge los criterios que determinan la línea de intervención del VAR en los distintos ámbitos de actuación.
Los árbitros VAR profesionales dedican una parte significativa de su formación al análisis sistemático de acciones de juego con el objetivo de consolidar criterios homogéneos de intervención. Precisamente, una de las finalidades de este manual es exponer y sistematizar dichos criterios.
En muchas ocasiones, esta percepción surge al comparar acciones aparentemente similares que han recibido decisiones diferentes. Sin embargo, las jugadas de fútbol suelen presentar elementos diferenciales cuya relevancia puede modificar su valoración arbitral. Algunos de estos matices se recogen en este manual, si bien resulta imposible contemplar la totalidad de las casuísticas que pueden producirse durante un partido. Asimismo, debe tenerse presente que, como en cualquier proceso de valoración técnica, también pueden producirse errores en la toma de decisiones.
Por tanto, la comprensión de cuándo interviene o no interviene el VAR exige conocer los criterios que sustentan su actuación y los umbrales de intervención aplicables a cada tipología de incidente.
El VAR interviene cuando, a su juicio, dispone de evidencias suficientes para demostrar mediante las imágenes que el árbitro de campo ha cometido un error claro y manifiesto en alguno de los supuestos contemplados por el protocolo.
¿ES EL VAR UNA HERRAMIENTA PARA QUE EL ÁRBITRO SALGA DE DUDAS?
«POR LO MENOS QUE VAYA A VERLA» es probablemente una de las frases más repetidas en el entorno del fútbol desde la implantación del VAR. Sin embargo, también es una de las que mejor refleja un mayor desconocimiento sobre cuál es la verdadera finalidad y funcionamiento del sistema.
El VAR no fue creado para que el árbitro revise todas las acciones dudosas ni para ofrecerle una segunda oportunidad de arbitrar una jugada. Tampoco es una herramienta consultiva destinada a resolver cualquier incertidumbre o desacuerdo que pueda generar una decisión tomada sobre el terreno de juego. Su función es mucho más concreta: identificar y corregir errores claros, obvios y manifiestos en situaciones de especial relevancia para el partido.
Por este motivo, el hecho de que una acción genere debate o que una parte de los espectadores considere que el árbitro podría haberse equivocado no justifica, por sí solo, una revisión en el monitor. Para que el árbitro sea enviado al área de revisión (OFR), el VAR debe haber detectado previamente evidencias suficientes de que la decisión adoptada en el campo constituye un error claro y manifiesto. Si la acción pertenece al ámbito de la interpretación arbitral o las imágenes no permiten concluir de forma evidente que existe un error, la decisión de campo debe mantenerse y no existe motivo para una revisión.
La expresión «por lo menos que vaya a verla» parte de una premisa incorrecta: considerar que el monitor es un instrumento de consulta general. En realidad, el monitor es la fase final de un proceso de corrección de errores y no una herramienta destinada a revisar acciones simplemente porque sean discutibles o generen dudas.
Por tanto, la pregunta correcta no es si una jugada merece ser revisada por el árbitro, sino si existen evidencias suficientes para concluir que la decisión adoptada constituye un error claro y manifiesto. Solo en ese caso la revisión cumple con la filosofía y los protocolos para los que fue creado el VAR.
La función del VAR es concreta: identificar y corregir errores claros, obvios y manifiestos en situaciones de especial relevancia para el partido.
¿ES RAZONABLE EL TIEMPO QUE INVIERTE EL VAR EN LAS REVISIONES?
Una de las críticas más habituales al sistema VAR se refiere a la duración de algunas revisiones. En este sentido, es importante señalar que la reducción de los tiempos de intervención constituye uno de los objetivos prioritarios del CTA. El Comité es plenamente consciente de que las interrupciones prolongadas generan un perjuicio para los equipos, afectan al ritmo del juego y pueden deteriorar la experiencia del espectador.
Asimismo, el CTA es consciente de que la credibilidad del sistema VAR, de sus recomendaciones y de las decisiones finales adoptadas por los árbitros está estrechamente relacionada con la agilidad de los procesos de revisión. Por ello, existe un esfuerzo permanente orientado a optimizar los procedimientos y reducir al máximo los tiempos de chequeo.
No obstante, es conveniente indicar que determinadas situaciones presentan una elevada complejidad técnica y requieren un tiempo de revisión superior. En ocasiones es necesario analizar múltiples incidentes dentro de una misma acción, verificar posibles infracciones en la fase de ataque previa (APP) o revisar situaciones de fuera de juego, manos, faltas, etc. cuya valoración exige un análisis minucioso.
Además, algunas revisiones dependen de procedimientos tecnológicos específicos, especialmente en materia de fuera de juego, cuyo funcionamiento requiere completar una serie de pasos técnicos antes de poder alcanzar una conclusión definitiva.
Por tanto, aunque la reducción de los tiempos de intervención constituye una prioridad permanente sobre la que se trabaja, la rapidez nunca puede comprometer la precisión de una decisión cuya finalidad es corregir errores claros y manifiestos en acciones de especial trascendencia para el partido.
La reducción de los tiempos de intervención constituye una prioridad permanente sobre la que se trabaja. A pesar de ello, la rapidez nunca puede comprometer la precisión de una decisión.
¿POR QUÉ A VECES EL ÁRBITRO CAMBIA SU DECISIÓN SIN IR A LA PANTALLA?
Una de las dudas más frecuentes sobre el funcionamiento del VAR surge cuando el árbitro modifica una decisión sin acudir al Área de Revisión Arbitral (RRA).
La explicación radica en la existencia de dos tipos de intervenciones: las factuales y las subjetivas.
Las intervenciones factuales se refieren a hechos objetivos cuya resolución no depende de la interpretación arbitral. Se trata de situaciones de naturaleza binaria, en las que el resultado únicamente puede ser correcto o incorrecto. Entre ellas se encuentran, por ejemplo, la posición de fuera de juego, la validación de un gol (gol/no gol), la determinación de si una infracción se produce dentro o fuera del área penal o si el balón ha salido completamente de los límites del terreno de juego o la existencia de una confusión de identidad.
Cuando el VAR detecta un error en una de estas situaciones, el árbitro puede modificar directamente su decisión tras recibir la información correspondiente, realizando previamente la señal oficial del VAR, sin necesidad de acudir al monitor.
Por el contrario, las intervenciones subjetivas afectan a acciones cuya valoración requiere una apreciación técnica o disciplinaria por parte del árbitro. En estos casos, aunque el VAR considere que existe un error claro y manifiesto, la decisión final corresponde al árbitro de campo, quien debe revisar las imágenes en el monitor antes de adoptar una decisión definitiva.
Por tanto, la diferencia no radica en la importancia de la jugada, sino en la naturaleza de la decisión a revisar: las cuestiones factuales pueden corregirse directamente, mientras que las cuestiones subjetivas requieren siempre la valoración final del árbitro sobre el terreno de juego.
La reducción de los tiempos de intervención constituye una prioridad permanente sobre la que se trabaja. A pesar de ello, la rapidez nunca puede comprometer la precisión de una decisión.
¿EL VAR CONDICIONA AL ÁRBITRO DE CAMPO?
La percepción de que «EL VAR CONDICIONA AL ÁRBITRO DE CAMPO» se ha visto reforzada por la publicación de los audios VAR, en los que puede apreciarse cómo el VAR expone al árbitro de campo las razones por las que considera que existe un posible error.
En este sentido, el protocolo VAR establece que el VAR debe describir al árbitro lo que muestran las imágenes de televisión en relación a la acción objeto de revisión. Por tanto, es normal que en las conversaciones se escuchen las consideraciones que fundamentan la recomendación del VAR, ya que, directamente, se están siguiendo las directrices del protocolo VAR.
Es mandatorio y necesario que el VAR aporte sus consideraciones técnicas al árbitro de campo cuando procede a una intervención para poder contextualizar la llamada e informar de aquellos elementos que motivaron la misma.
Esta actuación no supone dirigir la decisión del árbitro, sino trasladarle la información necesaria para que pueda realizar su propia valoración antes de adoptar una decisión definitiva.
Conviene recordar que la decisión final siempre corresponde al árbitro de campo. El VAR no tiene capacidad para modificar una decisión; únicamente puede recomendar una revisión cuando considera que existe un error claro y manifiesto. Una vez revisadas las imágenes, es el árbitro quien decide si mantiene o modifica su decisión inicial.
El hecho de que la mayoría de las revisiones terminen con un cambio de decisión no implica necesariamente que el VAR condicione al árbitro. Responde, en gran medida, a la propia filosofía del sistema: el VAR está diseñado para recomendar revisiones únicamente cuando considera que dispone de evidencias suficientes para acreditar un error claro y manifiesto. Por ello, resulta lógico que una parte significativa de las revisiones concluyan con la corrección de la decisión inicial al detectar y confirmar por parte del árbitro de campo la existencia de tal error claro y manifiesto.
No obstante, también es conveniente indicar que sí existen casos en los que el árbitro, tras revisar las imágenes, mantiene su decisión original al no compartir la valoración realizada por el VAR.
El protocolo VAR establece que el VAR debe describir al árbitro lo que muestran las imágenes de televisión en relación a la acción objeto de revisión.
¿SON CREÍBLES LAS LÍNEAS / RECREACIONES DEL FUERA DE JUEGO?
Como ya es conocido, desde hace años se trabaja con una tecnología específica en el fútbol profesional para la peritación y determinación de situaciones de fuera de juego: el sistema SAOT (Semi Automated Offside Technology).
Dicho sistema contempla una serie de cámaras perimetrales alrededor del terreno de juego a través de las cuales se monitoriza de forma permanente y en tiempo real la posición de los jugadores y del balón.
En el momento en que el sistema detecta una situación en la que potencialmente pudiera existir una situación de fuera de juego, este envía una señal a la sala VOR (sala de trabajo del VAR) para ser validada por el árbitro VAR.
En aquellos casos en los que, tras el chequeo y validación por parte del árbitro VAR, se determinen como situaciones de fuera de juego, se envía una recreación 3D a la producción televisiva para facilitar la comprensión de la jugada a los telespectadores.
Las líneas o recreaciones tridimensionales que se muestran al público no son una representación gráfica elaborada de forma subjetiva, sino la visualización de los datos obtenidos por un sistema tecnológico específicamente diseñado para determinar la posición de los jugadores y del balón con un grado de precisión muy elevado.
El sistema de Fuera de Juego Semiautomático (SAOT) utiliza múltiples cámaras de seguimiento instaladas en el estadio para captar la posición de los jugadores y del balón de forma continua. A partir de estos datos, el sistema identifica automáticamente los puntos corporales relevantes para la aplicación de la Regla 11 (regla del fuera de juego) y determina tanto el momento exacto del golpeo del balón como la posición y gesto corporal de los jugadores implicados. Posteriormente, genera de forma automática las líneas y la recreación tridimensional que sirven de apoyo a la decisión arbitral.
No obstante, como indica su propia denominación, se trata de un sistema semiautomático y no completamente automatizado. Aunque gran parte del proceso se realiza de forma automática, los árbitros VAR deben validar determinados aspectos del análisis y, en situaciones especialmente complejas, pueden ser necesarias comprobaciones adicionales o incluso intervenciones manuales, como por ejemplo una posible interferencia del delantero en un adversario defensor, el hecho de que un defensor haya jugado el balón de manera forzada y un adversario gane ventaja de dicha posición, etc.
Precisamente por ello, la decisión final sigue correspondiendo al equipo arbitral. La tecnología actúa como una herramienta de apoyo destinada a aumentar la rapidez, la consistencia y la precisión de las decisiones, pero no sustituye completamente la supervisión humana.
Por tanto, la cuestión no consiste en realizar un acto de fe sobre las líneas mostradas, sino en comprender que estas son el resultado de un sistema tecnológico sometido a rigurosos procesos de validación y diseñado para ofrecer el mayor grado posible de precisión y fiabilidad en la detección de situaciones de fuera de juego.
También es importante tener en cuenta que la validación de la información para la toma de decisión final por parte del árbitro VAR no se lleva a cabo empleando la recreación 3D final mostrada en la producción televisiva, sino a través de un análisis exhaustivo de todos los parámetros generados tecnológicamente. Las imágenes 3D mostradas en los casos elegidos son simplemente una recreación gráfica con el objetivo de facilitar el entendimiento de la jugada.
Por otro lado, es importante conocer que todos los proveedores tecnológicos son testados y homologados por FIFA a través de una serie de estándares de calidad que deben cumplir para poder formar parte de la configuración tecnológica de ligas profesionales.
La tecnología SAOT monitoriza de forma permanente y en tiempo real la posición de los jugadores y del balón. La recreación 3D se envía a la producción televisiva para facilitar la comprensión de la jugada a los telespectadores pero no se emplea por el VAR para tomar una decisión.
¿POR QUÉ A VECES SE ALARGAN LAS DECISIONES DE FUERA DE JUEGO?
Aunque todos los proveedores del sistema SAOT han superado los exigentes estándares establecidos por FIFA, como ocurre con cualquier tecnología, pueden producirse incidencias puntuales en su funcionamiento. En determinados casos, por ejemplo, alguna cámara puede no disponer del ángulo óptimo para la triangulación de la posición o un jugador o el balón pueden quedar total o parcialmente ocultos, impidiendo su posicionamiento preciso sobre el terreno de juego, entre otras posibles circunstancias.
Si bien estas situaciones son excepcionales, existe un plan de contingencia que permite solventarlas y garantizar una correcta toma de decisiones. Cuando el VAR detecta una incidencia tecnológica, se activa dicho protocolo. En lugar de utilizar la propuesta automática de líneas de fuera de juego generada por el sistema —procedimiento habitual de trabajo—, se recurre al trazado manual de líneas, que el VAR posiciona sobre los jugadores implicados.
Este procedimiento mantiene las mismas garantías de fiabilidad en la decisión final, aunque requiere un mayor tiempo de elaboración, por lo que puede prolongar el proceso hasta la adopción de la decisión definitiva.
En ocasiones pueden producirse incidencias puntuales en el funcionamiento de la tecnología SAOT. En estos casos, existe un plan de contingencia que consiste en el trazado manual de líneas. Esta situación puede prolongar el proceso.
¿POR QUÉ NO APARECEN SIEMPRE LAS RECREACIONES 3D EN LA PRODUCCIÓN TELEVISIVA?
El empleo de recreaciones 3D tras la resolución de una situación de fuera de juego tiene como objetivo representar de forma didáctica la decisión adoptada.
Bajo esta premisa, las recreaciones se utilizan únicamente en aquellas acciones que, por su complejidad o por lo ajustado de la posición, requieren un apoyo visual que facilite su comprensión.
Por el contrario, cuando las imágenes permiten apreciar con claridad que una acción constituye -o no- una infracción por fuera de juego, la recreación 3D no aporta información adicional relevante. Por ello, en aquellas situaciones que resultan evidentes por sí mismas, se opta por no enviar una recreación 3D a la producción televisiva.
Las recreaciones se utilizan únicamente en aquellas acciones que, por su complejidad o por lo ajustado de la posición, requieren un apoyo visual que facilite su comprensión.
¿PUEDE INTERVENIR EL VAR PARA RECOMENDAR AL ÁRBITRO LA CANCELACIÓN DE UN PENALTI CUANDO EXISTE CONTACTO?
La afirmación «SI HAY CONTACTO, EL VAR NO VA A INTERVENIR» no es correcta y no se ajusta a los criterios de intervención del VAR en situaciones de posible penalti.
La mera existencia de contacto entre jugadores no determina, por sí sola, la existencia de una infracción ni condiciona la intervención del VAR. El análisis debe centrarse en la naturaleza del contacto, su intensidad y, especialmente, en la existencia de una relación causa-efecto clara sobre la acción del jugador afectado.
Tal y como se establece en los criterios de este manual, pueden existir situaciones en las que, aun habiendo contacto, este sea tan leve que no justifique ninguna afectación real sobre la acción del jugador. En estos casos, no existe una infracción sancionable y, por tanto, si se ha señalado penalti en el campo, el VAR debe intervenir para recomendar su corrección, al tratarse de un error claro y manifiesto.
Del mismo modo, existen contactos propios del juego, inherentes a la disputa física normal, que no alcanzan el umbral de infracción. La presencia de contacto, por tanto, no puede interpretarse como un criterio automático de validez del penalti ni como un elemento que excluya la intervención del VAR.
En consecuencia, la actuación del VAR en este tipo de acciones no depende de la existencia o no de contacto, sino de si dicho contacto constituye una infracción clara conforme a los criterios técnicos establecidos.
La presencia de contacto no puede interpretarse como un criterio automático de validez del penalti ni como un elemento que excluya la intervención del VAR.
¿EL VAR CHEQUEA TODAS LAS JUGADAS O SOLO ALGUNAS?
Una de las dudas más habituales entre los distintos actores del mundo del fútbol (aficionados, público, jugadores, entrenadores, medios de comunicación, etc.) es qué acciones chequea realmente el VAR.
En ocasiones puede existir la percepción de que el VAR solo chequea determinadas jugadas, mientras que otras pasan desapercibidas, especialmente cuando el juego se reanuda con rapidez y no se aprecia ninguna interrupción.
Sin embargo, la realidad es muy distinta. El VAR mantiene un chequeo permanente del partido desde el inicio hasta el final. Todas y cada una de las acciones que se producen durante el encuentro son supervisadas por el equipo arbitral de vídeo, que permanece en comunicación constante con el árbitro principal para confirmar si el juego puede reanudarse o, por el contrario, es necesario detenerlo para completar una revisión.
En consecuencia, no existe ninguna jugada potencialmente revisable que no haya sido previamente chequeada por el VAR. La diferencia radica en que la inmensa mayoría de esos chequeos concluyen en cuestión de segundos, al confirmar que no existe ningún error claro y manifiesto o ninguna incidencia que requiera la intervención del sistema.
Todas y cada una de las acciones que se producen durante el encuentro son supervisadas por el equipo arbitral de vídeo.
¿EL VAR DISPONE DE CÁMARAS DIFERENTES A LAS QUE SE VEN EN LA PRODUCCIÓN TELEVISIVA?
La operación del VAR se basa, con carácter general, en las mismas cámaras que se utilizan para la producción televisiva del partido.
Todas las señales de vídeo captadas para la retransmisión se envían simultáneamente tanto al equipo de realización televisiva como a la sala VOR (Video Operation Room), donde trabajan los árbitros VAR. Mientras que el realizador selecciona las cámaras, repeticiones y velocidades que considera más adecuadas para la emisión televisiva, el equipo arbitral recibe todas las señales de cámara en tiempo real y sin filtrar.
A partir de esas imágenes, es el propio árbitro VAR, asistido por un técnico, quien decide qué cámaras utilizar, qué repeticiones visualizar y a qué velocidad analizarlas para valorar técnicamente cada una de las acciones del partido. Es decir, el VAR no depende de las imágenes que se están emitiendo por televisión, sino que dispone de acceso directo a todas las cámaras de la producción para realizar su propio análisis.
De forma excepcional, el VAR también puede acceder a las cámaras del sistema SAOT (fuera de juego semiautomático). Aunque estas cámaras no forman parte de la operativa habitual, su distinta ubicación dentro del estadio puede aportar información adicional en situaciones muy concretas. Por ejemplo, cuando las cámaras de la producción televisiva no ofrecen una imagen válida porque la acción queda fuera de plano, la toma está en movimiento o algún jugador impide la visión, las cámaras SAOT pueden proporcionar un ángulo alternativo que facilite el análisis de la jugada.
Por tanto, únicamente en estas circunstancias excepcionales el VAR dispone de imágenes adicionales a las utilizadas para la retransmisión televisiva, siempre con el objetivo de garantizar el análisis más completo y preciso posible de la acción.
El VAR dispone de las mismas cámaras que se utilizan para la producción televisiva del partido, además de las cámaras del SAOT.
¿EL PROTOCOLO VAR ES DIFERENTE SEGÚN LA LIGA O LA COMPETICIÓN?
No. El funcionamiento del VAR está regulado por un protocolo único elaborado por la IFAB (International Football Association Board), organismo responsable de las Reglas de Juego del fútbol a nivel mundial.
En consecuencia, los procedimientos de trabajo y los criterios de aplicación del VAR son los mismos con independencia de la competición o del país en el que se utilice. No existen protocolos específicos para cada liga o torneo, sino un marco de actuación común que garantiza una aplicación uniforme del sistema en todo el mundo.
Aunque puedan existir diferencias organizativas o tecnológicas entre competiciones -como el número de cámaras disponibles o determinados recursos técnicos-, el protocolo de actuación del VAR que rige su utilización es exactamente el mismo.
El funcionamiento del VAR está regulado por un protocolo único elaborado por la IFAB.
¿EL VAR HACE QUE EL ÁRBITRO DE CAMPO TOME MENOS DECISIONES?
No. De hecho, actuar de esa manera supondría un uso incorrecto del protocolo VAR.
El árbitro principal tiene la obligación de tomar todas las decisiones del partido conforme a su criterio y a lo que percibe sobre el terreno de juego. La existencia del VAR no modifica esa responsabilidad ni justifica dejar de sancionar una acción con la expectativa de que el sistema intervenga posteriormente.
El VAR es una herramienta de apoyo que únicamente interviene cuando detecta un error claro y manifiesto en una de las situaciones contempladas por el protocolo. Su función no es arbitrar el partido desde la sala VOR ni sustituir el criterio del árbitro de campo, sino ayudarle a corregir decisiones que cumplan el umbral de intervención establecido.
Este principio guarda una relación directa con la denominada línea de intervención del VAR. En aquellas acciones que admiten interpretación o que se sitúan en una «zona gris», prevalece la decisión adoptada inicialmente por el árbitro sobre el terreno de juego, ya que el VAR solo intervendrá si aprecia un error evidente.
En consecuencia, la responsabilidad y la autoridad sobre todas las decisiones arbitrales continúan correspondiendo, en todo momento, al árbitro principal.
El árbitro principal tiene la obligación de tomar todas las decisiones del partido conforme a su criterio y a lo que percibe sobre el terreno de juego.
¿CUALQUIER ÁRBITRO DE CAMPO PUEDE ENTRAR A FORMAR PARTE DEL GRUPO DE ÁRBITROS DE VAR?
No. El acceso al cuerpo específico de árbitros VAR está sujeto a una serie de requisitos y a un proceso de selección establecido por el CTA.
Como condición indispensable, todos los árbitros que integran la plantilla VAR deben haber ejercido previamente como árbitros profesionales de campo en Primera o Segunda División. Es decir, únicamente quienes cuentan con experiencia arbitrando sobre el terreno de juego al máximo nivel pueden optar a desempeñar funciones como árbitros VAR.
A partir de ese requisito, cada temporada el CTA evalúa a los posibles candidatos teniendo en cuenta diferentes aspectos, como su trayectoria, su experiencia, el rendimiento mostrado en funciones de AVAR (árbitro asistente de vídeo) y las competencias específicas que requiere el desempeño de esta función.
Antes del inicio de cada temporada, y en función de las necesidades de la competición, el CTA analiza todos estos factores para determinar qué árbitros pasarán a formar parte de la plantilla específica de VAR.
Únicamente quienes cuentan con experiencia arbitrando sobre el terreno de juego al máximo nivel pueden optar a desempeñar funciones como árbitros VAR.
¿CÓMO SE EVALÚA LA ACTUACIÓN DE UN ÁRBITRO VAR?
El CTA es plenamente consciente del elevado nivel de exigencia que caracteriza al fútbol profesional y de la trascendencia que las decisiones arbitrales tienen para la competición, los clubes, los jugadores, los cuerpos técnicos y los aficionados.
Con el objetivo de garantizar la máxima calidad del arbitraje y favorecer la mejora continua, el CTA dispone de un sistema de evaluación integral mediante el que se analiza el rendimiento de cada árbitro VAR en todos los partidos en los que participa.
Este proceso de evaluación contempla, entre otros aspectos, la calidad de la toma de decisiones, el porcentaje de acierto, el cumplimiento de los procedimientos de chequeo y comunicación, los tiempos de análisis e intervención, la gestión de las revisiones en el terreno de juego (OFR), así como las competencias técnicas y profesionales requeridas para el desempeño de la función.
Toda esta información forma parte del sistema interno de seguimiento y valoración del CTA y tiene una influencia directa en las designaciones arbitrales y en la evaluación global de cada árbitro a lo largo de la temporada.
Al igual que sucede con los clubes, el rendimiento de los árbitros tiene consecuencias deportivas. La clasificación obtenida al finalizar la temporada puede determinar su continuidad en la categoría o su descenso, lo que convierte cada actuación en un elemento relevante dentro de su evaluación profesional.
El CTA dispone de un sistema de evaluación integral mediante el que se analiza el rendimiento de cada árbitro VAR en todos los partidos en los que participa.
¿EL CRITERIO PERSONAL DE CADA ÁRBITRO VAR PUEDE CONDICIONAR LAS DECISIONES?
Uno de los principales objetivos del CTA es lograr que las decisiones arbitrales sean lo más objetivas, homogéneas y consistentes posible.
Con ese propósito se elaboran documentos como este Manual de Criterios, que establecen pautas comunes de interpretación y actuación para todos los árbitros. El objetivo es que situaciones similares reciban una respuesta arbitral similar, con independencia del árbitro que participe en el partido.
En el ámbito específico del VAR, tanto el análisis de las jugadas como la comunicación con el árbitro de campo se desarrollan siguiendo procedimientos de trabajo previamente definidos y protocolizados. Estos procedimientos buscan reducir al máximo la influencia de criterios personales o interpretaciones subjetivas, garantizando una actuación uniforme por parte de todos los árbitros VAR.
Además, todas las actuaciones arbitrales son objeto de análisis y evaluación por parte del CTA, que supervisa el cumplimiento de los protocolos establecidos y promueve una mejora continua en la aplicación de los criterios arbitrales.
El CTA establece pautas comunes de interpretación y actuación para todos los árbitros. El objetivo es que situaciones similares reciban una respuesta arbitral similar, con independencia del árbitro que participe en el partido.