Portada del manual CARD Criterios Arbitrales, Reglas y Directrices
Manual arbitral · Temporada 2026/27

Tarjeta roja por conducta violenta

Índice del tema

DESCRIPCIÓN

Una acción de conducta violenta se produce cuando un jugador utiliza o intenta utilizar fuerza excesiva o brutalidad contra un adversario, compañero, miembro del equipo arbitral o cualquier otra persona, sin que exista una disputa por el balón o independientemente de ella. Estas acciones suelen caracterizarse por una agresión física o un comportamiento violento que excede claramente lo permitido en el juego y que pone en riesgo la integridad física de la otra persona. De acuerdo con las Reglas de Juego, la conducta violenta debe sancionarse con expulsión.

COMPLEJIDAD INTERPRETATIVA

Las acciones de conducta violenta presentan una especial complejidad interpretativa porque el árbitro debe determinar si la conducta observada constituye una mera desconsideración o si, por el contrario, traspasa el umbral de lo aceptable en el fútbol y debe considerarse una acción realizada con uso excesivo de fuerza o brutalidad. Para ello, resulta necesario valorar factores como la intensidad de la acción, el gesto realizado, la zona de impacto, la fuerza empleada y el riesgo generado para la integridad física del oponente.

Asimismo, existen acciones que, aun sin provocar un impacto de gran intensidad, pueden ser consideradas claramente incompatibles con los códigos de conducta y respeto propios del fútbol. La necesidad de diferenciar entre comportamientos antideportivos y acciones que merecen expulsión convierte este tipo de lances en situaciones de elevada carga interpretativa, que exigen del árbitro una valoración precisa de la naturaleza y gravedad de la conducta observada.

CRITERIOS GENERALES

Una acción constituye conducta violenta cuando un jugador utiliza o intenta utilizar fuerza excesiva o brutalidad contra un adversario, compañero, miembro del equipo arbitral o cualquier otra persona, sin que exista una disputa por el balón o independientemente de ella. Para su valoración, el árbitro deberá considerar, entre otros, los siguientes elementos:

CRITERIOS ESPECÍFICOS

Acciones potenciales de conducta violenta

Situación de juego
Decisión esperada
CV.1

Jugador propina un codazo, cabezazo, puñetazo, bofetón, agarra del cuello, empujón, patada, coz, mordisco, tirón de pelo,… a un contrario o cualquier otra persona sin estar disputando el balón, empleando fuerza excesiva o brutalidad.

Tarjeta roja

Vídeos del criterio CV.1

CV.1.1

CV.1: Jugador propina un codazo, cabezazo, puñetazo, bofetón, agarra del cuello, empujón, patada, coz, mordisco, tirón de pelo,… a un contrario o cualquier otra persona sin estar disputando el balón, empleando fuerza excesiva o brutalidad.

CV.1.2

CV.1: Jugador propina un codazo, cabezazo, puñetazo, bofetón, agarra del cuello, empujón, patada, coz, mordisco, tirón de pelo,… a un contrario o cualquier otra persona sin estar disputando el balón, empleando fuerza excesiva o brutalidad.

CV.1.3

CV.1: Jugador propina un codazo, cabezazo, puñetazo, bofetón, agarra del cuello, empujón, patada, coz, mordisco, tirón de pelo,… a un contrario o cualquier otra persona sin estar disputando el balón, empleando fuerza excesiva o brutalidad.

CV.1.4

CV.1: Jugador propina un codazo, cabezazo, puñetazo, bofetón, agarra del cuello, empujón, patada, coz, mordisco, tirón de pelo,… a un contrario o cualquier otra persona sin estar disputando el balón, empleando fuerza excesiva o brutalidad.

CV.1.5

CV.1: Jugador propina un codazo, cabezazo, puñetazo, bofetón, agarra del cuello, empujón, patada, coz, mordisco, tirón de pelo,… a un contrario o cualquier otra persona sin estar disputando el balón, empleando fuerza excesiva o brutalidad.

CV.1.6

CV.1: Jugador propina un codazo, cabezazo, puñetazo, bofetón, agarra del cuello, empujón, patada, coz, mordisco, tirón de pelo,… a un contrario o cualquier otra persona sin estar disputando el balón, empleando fuerza excesiva o brutalidad.

CV.1.7

CV.1: Jugador propina un codazo, cabezazo, puñetazo, bofetón, agarra del cuello, empujón, patada, coz, mordisco, tirón de pelo,… a un contrario o cualquier otra persona sin estar disputando el balón, empleando fuerza excesiva o brutalidad.

CV.1.8

CV.1: Jugador propina un codazo, cabezazo, puñetazo, bofetón, agarra del cuello, empujón, patada, coz, mordisco, tirón de pelo,… a un contrario o cualquier otra persona sin estar disputando el balón, empleando fuerza excesiva o brutalidad.

CV.2

Jugador pisa / da una patada de forma intencionada a un contrario que está en el suelo, sin estar disputando el balón, empleando fuerza excesiva o brutalidad.

Tarjeta roja

Vídeos del criterio CV.2

CV.2.1

CV.2: Jugador pisa / da una patada de forma intencionada a un contrario que está en el suelo, sin estar disputando el balón, empleando fuerza excesiva o brutalidad.

CV.2.2

CV.2: Jugador pisa / da una patada de forma intencionada a un contrario que está en el suelo, sin estar disputando el balón, empleando fuerza excesiva o brutalidad.

CV.3

Jugador que ve venir a un contrario desde la distancia, posiciona de forma consciente y deliberada el codo, la rodilla, el puño,… para impactar con fuerza excesiva en el mismo.

Tarjeta roja

CV.4

Jugador da una patada al balón / lanza el balón con sus manos con fuerza excesiva y con la clara intención de agredir a un contrario, al banquillo o cualquier otra persona.

Tarjeta roja

CV.5

Jugador se enfrenta / golpea a un contrario sin estar disputando el balón y sin emplear fuerza excesiva o brutalidad (se encara cabeza con cabeza, le empuja / golpea con la mano o el brazo, suelta la pierna…) y el citado contrario finge haber sido agredido. No hay fuerza excesiva / brutalidad / riesgo de lesión.

Tarjeta amarilla

Vídeos del criterio CV.5

CV.5.1

CV.5: Jugador se enfrenta / golpea a un contrario sin estar disputando el balón y sin emplear fuerza excesiva o brutalidad (se encara cabeza con cabeza, le empuja / golpea con la mano o el brazo, suelta la pierna…) y el citado contrario finge haber sido agredido. No hay fuerza excesiva / brutalidad / riesgo de lesión.

CV.6

Jugador lanza la pierna hacia un contrario que está de pie / en el suelo, sin estar disputando el balón y sin emplear fuerza excesiva o brutalidad (el contacto no es en la cabeza).

Tarjeta amarilla

La dificultad a la hora de sancionar conductas violentas afecta tanto a la fase de detección de la acción como a la posterior evaluación de su naturaleza, intensidad y trascendencia disciplinaria.

En primer lugar, muchas conductas violentas se producen en contextos de elevada concentración de jugadores, como confrontaciones colectivas, enfrentamientos multitudinarios o situaciones de tensión tras una interrupción del juego. En estos escenarios, la acumulación de jugadores y la existencia de múltiples focos de atención simultáneos dificultan la correcta visualización de todos los comportamientos individuales y pueden impedir que el árbitro disponga de una visión clara y completa de los hechos.

Asimismo, no es infrecuente que determinadas conductas violentas tengan su origen en acciones previas de provocación, desafío o enfrentamiento mutuo cuya percepción resulta especialmente compleja. La dificultad para identificar el contexto completo de la acción puede condicionar la valoración posterior de la conducta observada y de la respuesta producida.

A ello se añade que muchas de estas acciones se desarrollan fuera del campo visual directo del árbitro o de otros miembros del equipo arbitral, a sus espaldas o en zonas alejadas de la atención principal del juego. En otras ocasiones, los propios jugadores ejecutan estas conductas de forma disimulada, utilizando movimientos sutiles, ocultando parcialmente la acción con su cuerpo o aprovechando la presencia de otros jugadores para dificultar su detección.

Desde el punto de vista técnico-disciplinario, también puede resultar complejo diferenciar determinadas conductas antideportivas de auténticas conductas violentas. En numerosas ocasiones, la decisión depende de valorar aspectos como la intensidad del contacto, el uso de fuerza excesiva, la brutalidad de la acción y el riesgo generado para la integridad física del adversario. Estos elementos exigen una evaluación precisa y contextualizada que, en determinadas situaciones, puede presentar un elevado componente interpretativo.

Por todo ello, la detección, análisis y calificación de las conductas violentas requiere un proceso de valoración especialmente exigente para el equipo arbitral, condicionado por factores de visibilidad, posicionamiento, contexto, ocultación de la acción y apreciación de la intensidad empleada.

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